Desde el punto de vista operativo, la designación oficial diferenció dos variantes del proyecto: la versión «W» (Work), adaptada para su anclaje en tierra firme, y la versión «V» (Vessel), configurada para los buques de la Armada. Esta última sirvió como armamento principal en los cruceros ligeros de la clase Príncipe Alfonso (que integraba al buque insignia homónimo, al Almirante Cervera y al Miguel de Cervantes), así como en el Méndez Núñez antes de su reconversión. Aunque ambas variantes compartían idéntico tubo y balística interna, las exigencias de sus respectivas plataformas obligaron a introducir marcadas diferencias constructivas y de protección.
La divergencia visual y mecánica más acusada residía en el sistema de amortiguación del disparo: el modelo terrestre «W» empleaba un único cilindro recuperador de gran tamaño montado sobre la cuna del cañón, mientras que el modelo naval «V» recurría a dos cilindros paralelos situados en la parte superior para gestionar el retroceso en espacios más confinados. La protección exterior también variaba según su destino. Mientras las piezas de costa se cubrían con un escudo o cúpula frontal de 25 mm abierta por su parte posterior (diseñada para posiciones a barbeta), la versión naval se montaba en manteletes sencillos de 12 mm o en torres dobles completamente cerradas y blindadas. Estas estructuras navales disponían de sistemas de alimentación adaptados al cabeceo del barco y un ángulo de tiro vertical condicionado por la oscilación marina. Sin embargo, cuando los cruceros de la Armada fueron modernizados o desarmados tras la Guerra Civil, estas bocas de fuego flotantes se recuperaron y adaptaron para la defensa de costa, instalándose directamente en baterías de tierra tanto en sus torres dobles originales como en montajes individuales reformados.
En el plano mecánico, la boca de fuego de la pieza terrestre estándar pivotaba sobre un montaje de candelero anclado firmemente a una explanada de hormigón. Sus dos gualderas sostenían una cuna cilíndrica encargada de absorber el impacto y permitir la elevación vertical. La parte inferior de esta cuna alojaba el cilindro de freno para amortiguar el retroceso corto, mientras que en la parte superior operaba el cilindro recuperador para reponer la posición del tubo tras cada disparo. El conjunto incorporaba un sistema de presión que soplaba aire directamente al interior del ánima, expulsando los gases residuales para evitar que el humo retrocediera hacia la posición del personal. El arma presentaba un calibre exacto de 152,4 mm (6 pulgadas), una longitud de tubo de 50 calibres (7,62 metros de ánima) y un peso total de 13 185 kg. Disponía de un cierre de tornillo con obturación tipo De Bange y accionamiento automático, requiriendo una teja y un atacador para la carga de sus proyectiles. Para facilitar el apuntado, la cúpula terrestre contaba con ventanas laterales de puntería manual. En cuanto a sus prestaciones balísticas, ofrecía un sector de tiro horizontal de 360º, una elevación de -10º a +35º, un alcance máximo de 21 600 metros y una cadencia de 4 disparos por minuto con dotes entrenadas. Para maximizar su precisión, las piezas estaban enlazadas a una dirección de tiro centralizada que, mediante una mesa calculadora electromecánica, predecía la trayectoria del blanco en la mar y transmitía los datos para coordinar el impacto.
Calibre: 152’4 mm. Peso total: 13185 kg. Ángulo de elevación: -10º a +35º. Sector de tiro: 360º. Alcance: 21600 m. Cadencia: 4 dpm.
En su despliegue terrestre, los cañones se disponían en asentamientos a barbeta dentro de baterías fuertemente fortificadas. A lo largo de su dilatada vida operativa, estas piezas custodiaron los enclaves más estratégicos del litoral español, destacando las baterías de Cartagena («Aguilones», «Jorel», «La Chapa» y «La Pajarola»); de Ferrol («Campelo», «Prior» y «Peña Roiba»); de A Coruña («Monticaño»); de Pontevedra («Puerto Cuaces» y «Cabo Silleiro»); de Menorca («Llucalary», «Biniancolla» y «La Mola»); de Mahón («Favaritx»); de Gijón («La Providencia»); de Vizcaya («Punta Galea» y «Górliz»); de Cádiz («San Fernando» y «Tarifa»); de Palos de la Frontera («El Picacho» en Huelva); de Ceuta («Hacho» y «Punta Blanca»), así como diversas posiciones en las islas Canarias y el norte de África. Bajo estas barbetas se extendía un complejo entramado subterráneo de varios niveles que albergaba alojamientos, almacenes, extracción de gases, polvorines y salas de máquinas. En estas últimas, grupos electrógenos suministraban la potencia requerida por los extractores y por los ascensores mecánicos que elevaban la munición verticalmente desde el depósito hasta el asentamiento de la pieza.
La irrupción de la aviación moderna y los misiles antibuque dejó completamente obsoletas estas baterías fijas. Su desactivación paulatina comenzó a finales de la década de 1980 y culminó de forma definitiva a partir de 1994, cuando las piezas del Modelo 1923 fueron oficialmente desartilladas e inutilizadas. Debido a la complejidad logística de mover estructuras de más de 13 toneladas, muchas de ellas permanecieron in situ en un estado de abandono controlado o musealización natural con los cierres soldados, convertidas hoy en vestigios históricos en parajes costeros como Cabo Silleiro o el cinturón defensivo de Cartagena. Otras unidades selectas fueron desmontadas con grúas de gran tonelaje para su conservación en recintos militares, como el Castillo de San Carlos en Palma de Mallorca, el Museo de Artillería de Cartagena o los acuartelamientos de Ceuta. Finalmente, aquellos tubos con un desgaste extremo por fuego real o una avanzada corrosión marina terminaron troceados para el reciclaje de su acero.
Esta peana presenta clavadas, dos placas de latón. Una de 42x6 mm en la que se lee “PARQUE ARTILLERIA CEUTA” y otra de 38x5 mm en la que se lee “CAÑON COSTA 152’4/50”.
El primer paso es intentar despiezarlo al menos en sus componentes mas grandes. Así he podido separar el escudo y la basa del resto. De momento no me atrevo a más por miedo a romperle alguna parte.
Lo siguiente sería decaparlo completamente y creo que el mejor método en este caso será utilizar un soplador de chorro de arena:
Y en un trozo de resina tallo el portacierre:
Y el soporte del platillo de alcances:
Y sobre el soporte coloco el conjunto del platillo de alcances y corrector por temperatura de la pólvora y velocidad inicial:
Y por el lado derecho recreo el latiguillo del sistema de barrido:
Y termino el detallado con la recreación de la llave de fuego:
MAQUILLAJE:
Una vez bien seca la imprimación le hago un sombreado con negro mate:
Capa base gris marino claro de Tamiya:
Aunque en el interior del escudo le doy primero con gris RLM de Tamiya para oscurecer un poco y sigo con el gris marino claro:
Y termino dando luz con gris JN también de Tamiya:
Después de una capa de BV en el interior del escudo y a toda la pieza atornillo el escudo y tapo las cabezas de los tornillos con masilla:
Una vez seca la masilla le doy un poco con lija de agua y remato con la pintura:
Y así doy por terminada esta restauración:
Espero que os haya gustado y hasta el próximo proyecto.
Un saludo desde el norte de África.

Hola. Estoy investigando a los cañones españoles y esta publicación me hizo entender la diferencia entre el 152/50 costero y el 152/50 naval. Te agradezco mucho el esfuerzo
ResponderEliminarHola Anónimo, me alegro mucho por tu visita y mucho más por que te haya servido. Un saludo y muchas gracias 👍🏼
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