22 ago 2025

PASAVOLANTE CON MANTELETE S. XV-XVI

 Saludos

Otro modelo de bombarda utilizada por los ejércitos españoles durante los siglos XIV, XV y XVI. Se trata de una bombarda encabalgada sobre montaje con mantelete llamada Pasavolante.

EL MATERIAL

La llegada de la artillería de pólvora a la península ibérica en el siglo XIV (con los primeros truenos y bombardas empleados en los cercos de Algeciras y la Batalla del Salado) transformó las campañas medievales. Sin embargo, aquellas piezas primitivas eran colosales, pesadas y se asentaban directamente sobre el suelo mediante toscos maderos.


Con la mejora de la metalurgia en la segunda mitad del siglo XV, la forja y la fundición permitieron reducir el grosor de las paredes del tubo y alargar la caña. Al dotar a la pieza de un tubo más largo sobre un afuste móvil más ligero, nació el pasavolante: un cañón ligero diseñado para proporcionar un tiro veloz, tenso y preciso en el campo de batalla.


El pasavolante se diseñó para maximizar la velocidad inicial y el alcance de la bala sin incrementar desmesuradamente el peso del tubo: su nombre describe su balística («pasa volando»). La caña era delgada y muy larga en relación con su calibre, alcanzando habitualmente entre 180 y 230 centímetros (una proporción de 30 a 35 calibres). Esta longitud permitía que la pólvora deflagrara por completo dentro del ánima, imprimiendo gran velocidad al proyectil. Tenía un calibre pequeño, de entre 4 y 7 centímetros de diámetro. Disparaba pellas de hierro, bodoques emplomados o balas de plomo de 1 a 3 libras de peso (aproximadamente de 0,5 a 1,5 kg), con un alcance efectivo de hasta 1000 metros.


El pasavolante con mantelete de los siglos XV y XVI fue una pieza fundamental en la transición hacia la artillería de campaña moderna. Su importancia histórica radica en ser uno de los primeros sistemas de armas que integró la protección directa del artillero en la propia cureña móvil. Visualmente se componía de un cañón largo y estilizado montado sobre una estructura de madera que incorporaba un gran escudo protector frontal.


El origen del mantelete no esta definido pues existen referencias de su uso desde la antigüedad. De madera, servia para la protección de los soldados contra las flechas y piedras en su avance contra las lineas enemigas.


El conjunto estaba asentado sobre un bloque de madera vaciado longitudinalmente con forma de media caña a modo de cuna y se aseguraba con cuerdas. La cuna se encabalgaba en unos puntales fijos a una base de madera reforzada con herrajes.

Los puntales, además de servir para dar ángulo de elevación a la cuna (según a la altura a la que se encabalgara), servían de apoyo al mantelete (parapeto o escudo protector de madera y hierro). Este blindaje protegía a los artilleros de los disparos y saetas del enemigo durante la operaciones de carga y punteríaUna vez realizadas, se levantaba el mantelete mediante unas cuerdas, bajándose de nuevo tras el disparo.

Su construcción combinaba materiales resistentes con refuerzos: la estructura se fabricaba con tablones gruesos de maderas duras autóctonas como la encina o el roble (de 5 a 10 cm de espesor). Los tablones se disponían con las vetas cruzadas para evitar que el escudo se rajara al encajar un impacto directo. El armazón se reforzaba con zunchos de hierro forjado y pernos metálicos. La cara exterior se forraba con piel de buey cruda y humedecida para apagar las flechas incendiarias y absorber la energía de la metralla.


Pero el añadido del mantelete complicaba notablemente la logística militar: mientras que el tubo de un pasavolante pesaba entre 150 y 300 kilogramos (de 3 a 6,5 quintales castellanos), el mantelete de encina y hierro añadía entre 80 y 150 kg adicionales, duplicando su peso; por otro lado, para evitar que la pieza volcara hacia delante, los carpinteros de artillería retrasaban los muñones en la cuna y utilizaban ruedas de gran diámetro con ejes más anchos que aumentaba más el peso; y por último, debido a su elevado peso, el mantelete se desmontaba durante los desplazamientos largos por sierras o caminos angostos, transportándose en carretas de bueyes auxiliares. Solo se ensamblaba a la cureña cuando la pieza se posicionaba para abrir fuego.


EN ESPAÑA

Antes de su estandarización a finales del siglo XV, los antecesores de la artillería menuda (cerbatanas y culebrinas ligeras) abrieron paso al uso del pasavolante. 

En los intentos de tomar Setenil (1407) y durante la conquista de Antequera (1410), el infante Don Fernando (futuro Fernando I de Aragón) empleó las primeras piezas ligeras de tiro tenso para batir los adarves de las fortalezas nazaríes. Y Alfonso V de Aragón «el Magnánimo» empleó artillería menuda embarcada a bordo de sus galeras en las campañas del norte de África contra los hafsíes de Túnez (1432) y en la consolidación del dominio aragonés en Italia.

Pero fue bajo el mando de los Reyes Católicos cuando el pasavolante alcanzó su cénit táctico en los asedios contra el Reino Nazarí.


Cronistas reales como Hernando del Pulgar o Diego de Valera registraron la importancia de estas defensas móviles («e mandaron los Reyes poner los manteletes e las cavas para allegarse a los muros»). Estas pantallas fijadas a la artillería menuda permitían a los artilleros aproximarse a ras de suelo a distancias de tiro tenso sin caer bajo las saetas o virotes lanzados por los enemigos desde las almenas.

En los asedios de Málaga (1487) y Baza (1489), donde el terreno pantanoso lleno de huertas y acequias impedía el paso de bombardas pesadas, los pasavolantes con mantelete se abrieron paso a mano entre la arboleda. Desde corta distancia barrieron las troneras y barbacanas, limpiando las murallas para facilitar el asalto final de la infantería.

Y por último, mencionar a los carpinteros de campaña: los gremios de carpinteros que acompañaban al tren de artillería real resultaron decisivos, talando encinas in situ y reparando o adaptando los manteletes sobre las cureñas según las exigencias de cada fortaleza.


REFERENCIAS 


EL MODELO

El siguiente modelo representa un pasavolante provisto de mantelete, de mediados del siglo XV, a escala 1/20. Incluido en el inventario de los fondos museísticos del RAMIX 30.

Presenta un cajón de base con herrajes de refuerzo en el que se adosan en los laterales, dos puntales con tornapunta con la doble finalidad de dar ángulo de tiro y soporte del mantelete.


El ángulo de tiro lo consigue mediante la inserción de una barra de hierro que atraviesa los puntales a la altura deseada soportando la cuna, dando elevación a ésta. Este sistema se llama encabalgado.


El pasavolante va asentado en una cuna de madera que asienta sobre un zoquete de madera y unas cuñas que soportan el retroceso. La caña y la recámara van atadas a la cuna haciéndola solidaria con ésta además de mantener la union entra la caña y la recámara.


El mantelete presenta un palo transversal a modo de eje mediante el cual puede bascular en los extremos de los puntales.


Unas cuerda mantienen la posición del mantelete protegiendo a los sirvientes.


Además, tirando de esas cuerdas se hace bascular el mantelete permitiendo el disparo.




Espero os haya gustado este artículo, un saludo y hasta pronto.




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