Hola a todos de nuevo
Nueva entrada con otro material de avancarga utilizado en España desde finales del siglo XV y durante el siglo XVI.
EL MATERIAL
El excesivo peso y la falta de movilidad de las bombardas primitivas provocaron la fabricación, a mediados del siglo XV, de piezas más pequeñas de tiro tenso. Entre estas se encuentra el falconete, una pieza ligera de gran longitud clasificada dentro de la «artillería menuda» o cañón de borda.
El falconete presentaba una modificación evolutiva trascendental respecto a la bombarda: la incorporación de los muñones. Estos salientes cilíndricos permitían instalar el cañón en una horquilla giratoria que, mediante una espiga, se montaba sobre un afuste llamado banco (al que con el tiempo se le añadieron ruedas para facilitar el transporte) o directamente en la borda de un navío. De este modo, el artillero podía mover la pieza con rapidez, tanto en dirección como en elevación, para apuntar con precisión.
A diferencia de la bombarda tradicional, la caña del falconete de retrogarga finalizaba en su parte posterior con un marco rectangular en el que se acoplaba una recámara móvil (llamada alcuza o servidor). El marco presentaba una escotadura por donde se introducía una cuña metálica para mantener la recámara firmemente sellada a la caña y evitar la fuga de gases.
Este sistema le otorgaba una elevada cadencia de tiro. Con el tiempo también se extendieron los falconetes de avancarga, en los que la recámara formaba una sola pieza con la caña. El extremo trasero se prolongaba en una barra de hierro denominada raba o rabera, la cual permitía al artillero asir la pieza directamente con la mano para orientarla en altura y dirección con enorme agilidad.
Su longitud oscilaba entre los 150 y 190 centímetros, y su peso total rondaba entre los 130 y 400 kilogramos. El diámetro del ánima era pequeño (de 5 a 7 centímetros). Disparaba pellas de hierro, bodoques de hierro emplomado o, ya estandarizado en el siglo XVI, balas de plomo o hierro de entre 1 y 3 libras de peso (aproximadamente de 0,5 a 1,5 kg).
Su alcance máximo teórico era de unos 1000 metros. Sin embargo, debido a la holgura entre la bala y el ánima (viento del cañón), su precisión a larga distancia era muy reducida. Por ello, los artilleros españoles preferían reservar el fuego y disparar a «toca-penoles» (a muy corta distancia, inmediatamente antes del abordaje o colisión). Aunque en fuego sostenido se reducía el ritmo a un disparo cada 10-15 minutos para evitar el sobrecalentamiento de la pieza, la disponibilidad de varias alcuzas precalculadas y cargadas permitía realizar ráfagas rápidas en momentos críticos del combate. Para un falconete que disparaba una bala de plomo de 2 libras, se requería una carga de aproximadamente 1,5 libras de pólvora fina (fuerte). Si la pólvora era ordinaria, se empleaba el mismo peso que el del proyectil (2 libras).
EN ESPAÑA
Durante el siglo XVI, el sistema de producción de artillería de la Corona española estaba descentralizado y dependía de talleres gremiales, fundiciones reales e importaciones:
- Las ferrerías de Vizcaya y Guipúzcoa: En villas como Bilbao, Tolosa, Durango y Marquina se labraba la caña de los falconetes primitivos mediante el laborioso método de duelas y cinchos de hierro forjado.
- Medina del Campo y Burgos: Castilla concentraba su almacenamiento en estas ciudades. Medina del Campo era el gran parque de artillería de la Corona.
- Málaga y Barcelona: Con la transición hacia el bronce a mediados del siglo XVI, los talleres de estas ciudades costeras empezaron a fundir falconetes en moldes de arena o a la cera perdida, un material más caro pero mucho más seguro que el hierro.
- Importaciones del Imperio: Gran parte de los falconetes de bronce de alta calidad se fabricaban en Malinas (Flandes) o se compraban a fundidores de Milán y Venecia para abastecer la enorme demanda de la Armada Española.
- Diseño y regulación: En esta época, la fabricación combinaba la experiencia artesanal con la geometría práctica. Los maestros fundidores guardaban celosamente las proporciones del metal de cañón (aproximadamente un 90% de cobre y un 10% de estaño). Aunque tratadistas posteriores como Diego Ufano (Tratado de la Artillería, 1613) sistematizaron que un falconete ideal debía tener una longitud de ánima de unos 35 calibres, ya en el siglo XVI el cosmógrafo Alonso de Chaves reguló en su obra Espejo de Navegantes (c. 1538) cuántos falconetes debía llevar cada tipo de navío y su distribución en las bordas.
REFERENCIAS
wikipedia.org/wiki/Falconete
artetormentaria.es/2010/03/falconete.html
bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/consulta/registro.do?id=39782
revistas.ucm.es/index.php/MILT/article/download/MILT0303110097A/3286
Se trata de una reproducción en madera y metal realizada a escala 1/10 que forma parte de una colección de piezas de artillería comercializada en los años 70’-80’ y que está incluida en los fondos museísticos del RAMIX 30. Desconozco la empresa que las fabricó y en que circunstancias llegó al inventario del regimiento (compra, donación…).
Espero que os haya gustado este artículo aunque no sea una de mis recreaciones.
Un saludo desde el sur de la península. Agosto, 2025.






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